martes, 16 de octubre de 2007

Final de año (III): El circuito


La última y titánica carrera anual se disputará en Interlagos. Una carrera agotadora en un lugar caótico por una bacheada pista con sentido antihorario. Desde hace un par de años, cuando el GP de Brasil pasó de un extremo al otro del calendario, comprendimos que el tiempo brasileño es tan caprichoso en octubre como en marzo. Las previsiones metereológicas no hacen preever nada distinto.

Interlagos es un circuito exigente con los neumáticos. El elevado número de curvas lentas exige una gran tracción, lo que puede acarrear problemas de temperatura en las ruedas traseras, especialmente en la trasera izquierda, propensa a patinar. Como otros tantos, exige un compromiso aerodinámico logrado para la combinación de curvas lentas y rápidas. La S de Senna al principio de la vuelta tiene un gran ritmo y es tan delicada que es considerada una de esas curvas que separa a los buenos de los muy buenos, sobre todo por ser crucial a la gran recta del circuito. El segundo sector interior plagado de curvas lentas es crucial para un buen tiempo, pero el sector más importante es el último. La velocidad es esencial para la larga subida hacia la meta. La primera frenada es el único punto claro de adelantamiento y allí se han visto maniobras impresionantes, incluido la última de Michael Schumacher sobre Kimi Räikkönen para el recuerdo del Kaiser.

Esta revirada pista de 4,3 km, situada en una meseta al lado de Sao Paulo, pero rodeada en la actualidad por la expansión urbanistiva descontrolada, ha proporcionado el telon de fondo de emotivas carreras de iconos brasileños como Emerson Fitipaldi y Ayrton Senna. El año pasado, con la genial victoria del local Felipe Massa, y en 2005, Brasil ya sentenció el título y este año volverá a hacerlo, con un trazado que bajo el casco se hace mucho más largo de lo que en realidad es.

El inestable tiempo brasileño puede hacer de esta una de las carreras más espectaculares del año. ¿Recuerdan la prueba de 2003? De acuerdo, hace ya un tiempo, pero ¿quién no puede olvidar el cementerio de autos al otro lado del riachulo que cruzaba la Curva do Sol -apropiado nombre-? Eso es Brasil. Allí hay un título en juego.

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