
¡Sí, sí y sí! Marc Gené, junto a David Brabham y nuestro viejo amigo Alexander Wurz ha ganado la 77ª edición de las 24 horas de Le Mans. Con su Peugeot 908 Hdi FAP, Gené ha tenido el placer de ser el piloto que ha visto la bandera ajedrezada tras las veinticuatro horas de competición.
Este nuevo hito para la historia del automovilismo nacional ha llegado en la semana en la que se confirmó la llegada del primer equipo patrio en la Fórmula Uno. Es muy gratificante ver cómo los grandes retos del automóvilismo mundial están siendo alcanzados por los nuestros en los últimos años. Sólo nos queda la espina del Dakar, que pronto el piloto más grande de nuestra historia se encargará de ganar y las 500 millas de Indianapolis, atractivo y complicado reto donde lo haya para un europeo.
Me alegro mucho por Marc Gené (¿para que negarlo?). Trabajador incansable y nunca suficientemente valorado, Marc es, como el brillante Antonio García que ha ganado por segundo año consecutivo con Corvette tras hacerlo el año pasado con el espectacular Aston Martin, uno de esos hombres que consiguen que los aficionados idolatremos a todos aquellos que se ponen un casco para llevar al límite. Un héroe que acaba de conseguir uno de los grandes retos del automovilismo mundial. Uno de esos sueños que cualquiera que sueñe con triunfar en este complicado mundo tiene en mente desde que es un bebé. Enhorabuena a ambos.
Dicho lo cual, me deja un agridulce sabor de boca la cobertura, por decir algo, que la prensa está dando a tamaño acontecimiento. Como bien apunta el amigo MAG y amplia el no menos amigo Charly es increíble e inaceptable como la prensa de este país que se olvida del bueno de Marc. Al menos, desde aquí, valoramos su hazaña. ¡A seguir así, Marc!
Este nuevo hito para la historia del automovilismo nacional ha llegado en la semana en la que se confirmó la llegada del primer equipo patrio en la Fórmula Uno. Es muy gratificante ver cómo los grandes retos del automóvilismo mundial están siendo alcanzados por los nuestros en los últimos años. Sólo nos queda la espina del Dakar, que pronto el piloto más grande de nuestra historia se encargará de ganar y las 500 millas de Indianapolis, atractivo y complicado reto donde lo haya para un europeo.
Me alegro mucho por Marc Gené (¿para que negarlo?). Trabajador incansable y nunca suficientemente valorado, Marc es, como el brillante Antonio García que ha ganado por segundo año consecutivo con Corvette tras hacerlo el año pasado con el espectacular Aston Martin, uno de esos hombres que consiguen que los aficionados idolatremos a todos aquellos que se ponen un casco para llevar al límite. Un héroe que acaba de conseguir uno de los grandes retos del automovilismo mundial. Uno de esos sueños que cualquiera que sueñe con triunfar en este complicado mundo tiene en mente desde que es un bebé. Enhorabuena a ambos.Dicho lo cual, me deja un agridulce sabor de boca la cobertura, por decir algo, que la prensa está dando a tamaño acontecimiento. Como bien apunta el amigo MAG y amplia el no menos amigo Charly es increíble e inaceptable como la prensa de este país que se olvida del bueno de Marc. Al menos, desde aquí, valoramos su hazaña. ¡A seguir así, Marc!



