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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Tomates

"Y si al público no le gustaba la obra, tiraban tomates podridos al escenario". ¿Cuántas veces han escuchado o leído esa frase? Tantas como para convertirse en un icono del mundo de la cultura: incluso una de las webs que recopila críticas de cine responde al nombre de 'tomates podridos'. Relacionando el mundo de la Fórmula 1 con el de la cultura y yendo más allá de las buenas críticas que tiene 'Rush' en dicha web, algún tomate podrido ha caído en el podio de las últimas carreras.
Me niego a aceptar que un aficionado de verdad a la Fórmula 1 sea capaz de abuchear a un piloto en un circuito. Me niego, por lo que creo que los tomates que ha recibido Sebastian Vettel en las últimas carreras no tienen directamente que ver con las excelentes actuaciones del piloto alemán. Creo que es muy fácil ver dónde señala el dedo y no ir más allá: son tomates a la actual Fórmula 1, la que ha provocado dos carreras soporíferas en templos como Spa o Monza o la que provoca que los pilotos conduzcan a un ritmo como si fueran maratonianos y no piloten como los sprinters que se supone que son.

Sí, llevamos cuatro años de victorias de Red Bull (y es posible que llegue alguno más) pero, si son el mejor equipo... ¿no es lógico que repitan victoria? Desde luego no será porque no se hayan puesto piedras en el camino de Newey y compañía en los últimos años en busca de terminar con su era, pero el equipo se ha sabido reponer perfectamente de ellas. Ese es el estigma que quedará marcado en los libros de historia. Sí, el cambio de neumáticos que Pirelli que se realizó a mitad de año (injusto en mi opinión, como ya comenté) ayudó en su recuperación pero eso no seamos ingenuos, no sólo eso fue lo que le dio a Vettel un segundo de margen sobre la competencia.

Ganando sin pelea


Aunque esto sería adentrarnos en otro debate, creo que la igualdad en la competición por debajo de la primera posición perjudica a Vettel. En la actual Fórmula 1 para conseguir puntos tienes que batallar, muchas veces cuerpo a cuerpo, gestionar tus neumáticos, dar con una estrategia óptima y no cometer errores. Demasiado en comparación a lo que parece hacer el alemán, quien clava gran parte de esas cuestiones ganando sin pelea. Lo hace demasiado fácil. Su situación se compara con la de Schumacher en 2002 y 2004 pero entonces los rivales eran mucho más cómodos para el de Ferrari. Su compañero, que no demostró ser mucho mejor de lo que es Webber, solía terminar segundo a un mundo del resto. Todo parecía más fácil para todos. Y no nos engañemos, era mucho más aburrido.


¿Si Vettel hubiera estado más torpe en la primera vuelta y hubiera tenido que superar a Rosberg unas vueltas más tarde habría sido mejor su victoria? ¿O si hubiera clasificado mal teniendo que remontar desde la tercera fila? En mi opinión no, pero está claro que la opinión general es otra. Decía Gilles Villeneuve quesu carrera soñada era conseguir la pole, tener un problema en la parrilla teniendo que salir último y remontando hasta la victoria. Visto el valor que se dio a lo ocurrido en Abu Dabi 2012 en comparación a otras grandísimas carreras de Vettel, los aficionados deben estar de acuerdo. 

Es absurdamente fácil enfadarse con Vettel por ganar con facilidad y por hacerse su trabajo. Es absurdamente fácil no entrar en el contexto de los pilotos y simplemente decir que el coche de Webber (o el de Massa) es uno peor que el de sus compañeros. Es demasiado fácil simplificar la complicadísima Fórmula 1 pero creo que bien vale el esfuerzo de ir más allá de tres campeonatos del mundo y 'Multi 21' para analizar los abucheos a Vettel. Sí, abuchean a Vettel pero también a la FIA, a Tilke, a Ecclestone y a todos esos equipos que se lo ponen fácil a Red Bull. No se preocupen, que hay tomates para todos.

domingo, 25 de agosto de 2013

Detalles

Mantener la cabeza fría en la salida más peligrosa del año, superar la tentación de apretar el KERS en la arrancada y tener la cabeza centrada en dónde y cómo será el ataque. Un piano demasiado pisado a la salida del Raidillon y su rival sería presa fácil con los siete segundos de KERS disponibles para adelantar. Y así fue. Primera vuelta. Primera posición. Vía libre para aplastarlos a todos.
Ver a tu rival a punto de colocarte un coche entre vosotros, ser capaz de visualizar dónde y cuándo se producirá el adelantamiento. Contemplar ese movimiento donde comienza la sangría de tiempo. De nuevo, no tocar el dichoso botón. Trazar Les Combes viendo el alerón de tu rival, buscar la trayectoria para traccionar en paralelo en la salida y ahora sí: KERS a fondo. Aunque a pocos se les hubiera imaginado hacerlo ahí. En la entrada de Rivage, el actor secundario ya es presa fácil. Vía libre para culminar una gran remontada.

Quizá no haya sido la carrera más divertida de la historia de Spa pero esos momentos, como la primera vuelta de Barcelona o la salida a las enlazadas de Baréin, son los que nos hacen valorar a estos pilotos como merecen. Quizá sea Fórmula 1 para sibaritas y sean pocos los que se preocupen por conocer el trasfondo de esos momentos, pero cuando el DRS hace que prácticamente cada adelantamiento en Kemmel sea exitoso y el ritmo de los pilotos se marca por las condiciones del neumático, estos pequeños detalles hacen separar a los notables de los sobresalientes. Dichosos sean.

domingo, 24 de marzo de 2013

Inocencia, bondad y mentiras

"Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti". Bien podría ser Mark Webber quien pronunciara esta frase pero el lector avispado bien sabrá que pertenece a la colección de frases célebres de Friedrich Nietzsche. Seguramente al australiano haya recurrido a alguna cita con palabras más potentes para manifestar su enfado tras el Gran Premio de Malasia 2013.
 
Que Sebastian Vettel es un piloto con un hambre de éxito prácticamente ilimitado es algo que no nos puede sorprender. Ha nacido para luchar por batir todos los récords en Fórmula 1 y como el grandísimo piloto que es, bien podría hacerlo. Pero, como otros muchos mitos del Gran Circo como Michael Schumacher o Ayrton Senna, no conoce dónde está el límite en el que su impulsividad comienza a perjudicarle en lugar de ser algo beneficioso. Hoy hemos tenido un buen ejemplo.

Con Fernando Alonso fuera de carrera (error de principiante del español, multiplicado por la decisión de Ferrari de tratar de seguir en pista) y el líder del campeonato Kimi Räikkönen perdido en el tráfico, Vettel caminaba hacia un resultado que le hubiera colocado al frente del Mundial tras dos Grandes Premios en los que su Red Bull no se ha mostrado ganador a pesar de las dos grandísimas vueltas que han colocado al pequeño gran alemán al frente de las parrillas de Australia y Malasia. Una auténtica balsa de aceite para las tres semanas de parón que venían por delante.

Pero no fue así. Primero el alemán mostró el desprecio que siente por su compañero de equipo (algo que debe ser común en ciertos equipos) pidiendo que "lo quitaran de su camino" y luego, desobedeció las órdenes de equipo para superarlo en busca de la victoria. Extrañamente, esta actitud pilló por sorpresa al inocente Mark Webber que, a pesar de todo, se mostró totalmente incapaz de aguantar al alemán incluso arrinconándole contra el muro en plena recta de meta para alegría de los vendedores de marcapasos de Milton Keynes.

El enemigo en casa


Van dos carreras de diecinueve y quizá ese sea el gran condicionante que Sebastian Vettel no ha tenido en cuenta en el calor de la carrera y sí tras la ceremonia de podio, donde el alemán se ha puesto el traje de Borbón para decir que "lo siente y no volverá a ocurrir" en una actuación aún más lamentable que la que ha ejecutado en pista. Quizá este "arrepentimiento" sea suficiente para la cúpula de Red Bull, quienes dudo que se atrevan a alzar la cabeza a su hijo preferido más allá del rapapolvo público que Adrian Newey le dio tras bajarse del monoplaza.


Sin embargo, al otro lado del box estará un tipo de 36 años con casi diez victorias en Fórmula 1, un buen monoplaza en sus manos y previsiblemente, muchas ganas de abandonar el convento dejando su sello. Alguien a quien se podría haber mantenido contento bastantes semanas simplemente dejándole vencer este domingo en Sepang. Sí, Sebastian Vettel ha ganado siete puntos clave para el campeonato pero ha perdido un aliado en los ocho meses que quedan de mundial. Demasiado tiempo para tener el enemigo en casa.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Será la historia de un gran campeón

Este fin de semana, uno de los dos pilotos que se juegan el campeonato del mundo escribirá su nombre con letras de oro en la primera página de la historia de la Fórmula 1. En la página donde brillan los nombres de Ayrton SennaAlain Prost o Juan Manuel Fangio y unos cuantos elegidos más irá a parar el nombre de Sebastian Vettel o de Fernando Alonso, en representación de una generación. La actual, la nuestra... tan talentosa como ninguna otra.
Fernando Alonso
 
Bien podría ser la historia de un luchador aplicado, un trabajador nato capaz de sacar el máximo en cualquier circunstancia. Alguien con la perseverancia necesaria para colocar un monoplaza mediocre a las puertas del título mundial y recoger en su estela hasta a los más críticos. Un ganador forjado a base de derrotas y días enteros de viajes para perseguir su sueño peleando por una ilusión que era poco más que una utopía en un país como el nuestro.

O tal vez será la historia del niño que supo hacerse mayor entre tiburones en la competición más dura del mundo. La de una persona encerrada en forma de un producto perfecto dentro de la estructura más competitiva e injusta del mundo del motor. Un joven que se convirtió en un piloto con una ética de trabajo de primera y una velocidad pura incomparable llegando a ser la punta de lanza de un equipo que se ha convertido en una auténtica pesadilla para todos sus rivales.
Sebastian Vettel

Sea del modo que sea, el desenlace del final de temporada traerá un gran campeón, alguien con todos los merecimientos para ganar el campeonato y lo hará con una carrera tan tensa como emotiva en Interlagos, una cita para la historia que no se quiere perder ni la lluvia. Un Gran Premio para poner la guinda a una buena temporada en la buena parte de la parrilla vivió momentos de euforia y situaciones para echarse a llorar. Muchos tuvieron su momento de gloria pero ahora sólo quedan 305 kilómetros para conocer el nombre del campeón del mundo de 2012. Hagan juego, señores.

domingo, 28 de octubre de 2012

Brando y Pacino

Sebastian Vettel sigue batiendo récords en esta segunda parte de la temporada. Sólo él ha ganado en la India, sólo él ha liderado una carrera en este intenso mes de octubre... y sólo él está en disposición real de arrebatarle el título a un excelso Fernando Alonso, que ha vuelto a realizar una carrera sin tachón logrando la segunda posición en meta en el Buddh International Circuit con un Ferrari que, como Dios, aprieta pero no ahoga.
Grabación de 'El Padrino'
 
Pero detrás de los dos competidores de cabeza, la carrera en Nueva Delhi nos ha dejado actuaciones individuales muy remarcables. Lewis Hamilton ha vuelto a mostrar su carácter -ese que tanto tendrá que trabajar en Mercedes- para luchar contra viento y marea en busca de un podio que parecía imposible. El inglés está haciendo un año brutal, desperdiciado por los errores de su equipo. Creo que jamás se podrá explicar cómo su unión con McLaren se ha traducido en tan sólo un título en seis años, aunque lo que sí que está claro es que esa estadística reafirma lo complicado que resulta ganar el campeonato. Algo que debería grabarse a fuego en nuestras frentes para que aprendamos a valorar los éxitos que se muestran a nuestros ojos.

Lo mismo se podría decir de Kimi Räikkönen, al que pocos podrán criticar más allá de sus deslices verbales, que achaco más al personaje que al piloto. El finlandés, incluso en circuitos en los que no había competido antes, está dando el 100% manteniendo viva su vela de ilusión aunque el vendaval de los equipos punteros esté a punto de apagarla. El hombre que completa el repoker de este domingo de talento es Nico Hülkenberg, imparable en esta segunda mitad de temporada y convertido en pesadilla de Romain Grosjean, incapaz de superarlo tras dos carreras pegado a su zaga. No hay duda de que su compañero Paul di Resta debe estar muy contento de que el alemán vaya a abandonar la escuderíaen la próxima temporada lo que le dejará margen para volver a destacar.
Pasarela de pilotos

No deja de ser extraño ver que hasta en la cola de la parrilla hay algo con lo que disfrutar, el desparpajo de Charles Pic o la fe de Pedro de la Rosa. El francés, debutante en la Fórmula 1, ha vuelto a arrasar a Timo Glock en carrera y su sonrisa al final de la carrera deja claro que, encuentre asiento o no, ya ha dejado su sello en sus pocas carreras en Fórmula 1. Pocos pueden presumir de ello con un monoplaza tan discreto. En cuanto al español, ¿qué decir? A pesar del escaso potencial de su monoplaza y de las limitaciones que presenta su edad, Pedro no desiste en su empeño como demuestra su excepcional salida en la carrera de este domingo. El barcelonés es un auténtico profesional. Ojalá HRT pueda solucionar definitivamente, o al menos, mitigar esos preocupantes problemas de frenos de cara al próximo domingo.

Quedan tres carreras y creo que es mejor que el ejercicio de comparaciones, valoración de méritos y asignación de milagros lo dejemos para otro día. Con un deporte convertido en puro espectáculo, unos actores de primera, secundarios con ganas de protagonismo y un guión sin escribir que se desarrollará en las próximas semanas hasta la épica escena de despedida en Interlagos, será mejor dar un paso atrás, acomodarse y disfrutar del final en lugar de analizar imponderables o realizar comparaciones sin sentido. Lo contrario sería como sentarse a ver 'El Padrino' y discutir quién actúa mejor: si Marlon Brando o Al Pacino. Una duda tan intrascendente como estúpida.

viernes, 15 de junio de 2012

Toro Rosso o cuando los resultados no importan


La temporada 2012 de Fórmula 1 se ha convertido en una fiesta en la que todos comen un pedazo de tarta. ¿Todos? Dejando a un lado a Force India que, si continua mejorando en los próximos meses, tendrá opciones de hacerse con un trozo del pastel, hay un equipo que a duras penas podrá aspirar a obtener puntos de manera esporádica: Toro Rosso, el equipo cantera de Red Bull. No es su objetivo, así de simple.
Toro Rosso no está siendo competitivo en 2012
 
Es fácil recordar que hubo un tiempo en el que Toro Rosso sí fue competitivo pero hay dos condicionantes importantes: Gerhard Berger, inteligente y con buena vista para los negocios, tenía el 50% de la escudería y estábamos en una época en la que los coches cliente estaban permitidos. En resumidas cuentas, Toro Rosso tenía una cúpula directiva que sí buscaba obtener resultados y a la matriz les costaba poco dinero tener dos chasis competitivos en su escudería menor. Si a eso unimos el 'factor Vettel' tendremos la razón por la que la victoria en Monza culminó una racha de grandes resultados.

Pero a final de 2008, el proyecto se desmoronó: Red Bull reclamaba a su joven estrella y la FIA prohibiría los coches cliente para 2010 con lo que Berger, haciendo gala de los dos adjetivos que le hemos adjudicado antes, vendía su participación en la escudería volviendo a quedar el equipo en manos de Dietrich Mateschitz, el magnate de bebida energética. Su competitividad en pista se mantuvo durante el inicio de 2009 pero en 2010 Toro Rosso volvía a ser un equipo de final de parrilla que bien podría recordar a Minardi de no ser por la entrada de tres equipos con unos recursos aún más limitados que los suyos.
Viejos tiempos, viejas victorias

En la pasada temporada, la consolidación de sus pilotos y la experiencia acumulada hizo que el equipo repuntara a final de año, pero la realidad de Toro Rosso explotó a los ojos de muchos aficionados a mediados de invierno. Los de Faenza prescindían de Jaime Alguersuari y Sebastian Buemi que habían mostrado una buena progresión en los meses anteriores. En su puesto entrarían dos debutantes -aunque Daniel Ricciardo compareciera en varias carreras con HRT, su experiencia real es mínima- dejando claro que Toro Rosso no es más que un paso más en la escalera de sus jóvenes pilotos hacia Red Bull. Como la Fórmula 3 o las World Series.

Objetivo: evaluar talentos


Es evidente que Toro Rosso podría haber ido a por la gloria en 2012 teniendo en cuenta lo igualada que está la parrilla. Una buena inversión en desarrollo y el aprovechamiento de los conocimientos de su casa madre le harían repuntar pero, como demuestra apostar por dos pilotos que a corto plazo no van a rendir mejor que los que tenían antes, conseguir resultados no está en su hoja de ruta. Su único objetivo es evaluar a los pilotos para ver si están listos para dar el salto a Red Bull. Para comprobar si responden a las exigencias de un fin de semana, si consiguen sacar el máximo del coche a una vuelta o si tienen la constancia necesaria para rodar con constancia durante un Gran Premio no es necesario tener un coche competitivo. ¿O es que Fernando Alonso necesitó un buen coche para impresionar a la Fórmula 1 en 2001? El 'próximo Vettel' tampoco.

miércoles, 18 de abril de 2012

La única solución para la encrucijada


En una Fórmula 1 en la que tres décimas separan el ridículo de no entrar en la Q3 y la 'pole', el rumbo de desarrollo es decisivo: un paso en falso y habrás dado una oportunidad de oro a tus rivales para destacarse en la tabla. Por ello, la decisión de Red Bull con respecto a la doble configuración de escapes se antoja como una de las claves del equipo Campeón en este 2012.
Mark Webber en Red Bull
Las dudas de Sebastian Vettel, extraño ante lo que ya no es un monoplaza que se adapta a su estilo de conducción y maximiza sus cualidades permitiendole convertirse en una máquina imbatible, han hecho que Red Bull se haya permitido el lujo de no centrar todo su esfuerzo en adoptar la configuración al estilo Sauber, moda entre los equipos de cabeza con excepción hecha de McLaren, siempre solvente y original en sus planteamientos.

Se antojaba difícil adoptar otra solución que dar un disgusto al joven Sebastian (otro en este convulso inicio de temporada) y continuar el desarrollo que Red Bull inició a finales de pretemporada en Barcelona, otorgándole todo el peso del desarrollo a Mark Webber, que se ha mostrado satisfecho con la nueva configuración y durante los años ha hecho gala de una buena capacidad técnica, uno de los puntales sobre los que se han forjado los éxitos del conjunto de Milton Keynes.

Webber, pieza fundamental en Red Bull


Buen momento para recordar las críticas y comentarios de muchos aficionados e incluso algún piloto convertido en gacetillero vertidas sobre el australiano en la temporada pasada. Un año pésimo para Webber en lo deportivo, pero bueno en lo colectivo con su aportación al segundo año de éxitos de Red Bull, tan importante como intangible a los ojos del aficionado. ¿Motivos suficientes para ser renovado? Que cada uno opine lo que crea oportuno, pero es difícil recordar a un equipo puntero asumiendo con éxito el reto del desarrollo sin un piloto experto como Mark.

Suele ser oportuno valorar a los pilotos por sus circunstancias y el adelantamiento con mano de hierro del australiano al campeón en China es un fiel reflejo de lo que puede venir en el futuro porque, tal y como la experiencia ha demostrado en los últimos años (¿verdad, Jenson?), el contexto (los neumáticos, el estilo de conducción o la adaptación a las circunstancias) puede decidir quién lleva la delantera entre dos compañeros de equipo. Y más si al gran gurú no le queda otra que tomar el rumbo que le marcasporque nadie más es capaz de ver tierra firme en el horizonte.

viernes, 30 de diciembre de 2011

11 momentos de la F1 de 2011



2011 ha sido un año intenso para la Fórmula 1. Una nueva normativa que ha dado alas al espectáculo, tildado de artificial por un amplio sector de aficionados, pero más atractivo para la gran mayoría. Donde no ha existido la emoción ha sido en la cabeza de la tabla donde Sebastian Vettel no ha dado margen a sus rivales.

6 de febrero: NIE PODDAWAJ SIĘ KUBICA!
El accidente de Robert Kubica conmocionó el mundo del deporte en una fría mañana de domingo. El polaco, con lesiones importantes, resultó afortunado y once meses más tarde trabaja para recuperar la movilidad de su mano derecha, la más maltrecha por el accidente. Siendo agente libre en apenas una horas, el futuro de Robert pasa por volver a subirse a un F1 para valorar sus opciones de volver a competir en la élite.

22 de marzo: "UNA MARCA DE BEBIDAS"
Así calificó Lewis Hamilton a Red Bull Racing. Los austriacos, a diferencia de los equipos clásicos, no tienen las carreras como la principal de sus preocupaciones. Sin duda, el desprecio quedó en anécdota una vez los coches comenzaron a rodar en Australia en el que Vettel no sufrió para llevar a meta su 'lata de Red Bull' con ruedas en primera posición.

17 de abril: UNA F1 ARTIFICIAL
Aunque el Gran Premio de Australia se había saldado con menos adelantamientos que en 2010, Malasia y sobre todo, China demostraron que la F1 de 2011 se iba a destacar por el número de cambios de posición favorecidos por la alta degradación de las gomas y sobre todo, por el DRS que facilita a los pilotos avanzar por el pelotón. El futuro del dispositivo dependerá de una mejor regulación en los próximos años.

29 de mayo: "'CAUSE I'M BLACK"
Mónaco fue el lugar que mostró lo que podíamos esperar del 2011 de Lewis Hamilton. El inglés, alzado al trono mediático por prensa y aficionados, sufrió un fin de semana sin desperdicio: vio como su mejor tiempo del sábado era anulado, se peleó con Schumacher en la primera vuelta, se tropezó por primera vez con Massa -sanción incluida- y terminó con la carrera de Maldonado -nueva sanción- en Santa Devota. Y después de la carrera, puso la guinda con una de las frases del año emulando a Ali G.

12 de junio: LATENIGHT CANADIENSE
La noche de Le Mans suele ser uno de los momentos del año, pero nadie puede esperar que la noche siguiente se convierta en otra jornada especial. Así lo fue en 2011 con la carrera de Montreal, la más valorada por los aficionados en toda la temporada. Aquella que comenzó con lluvia, se aplazó hasta altas horas de la noche y terminó con Jenson Button adelantando a Vettel en la última vuelta. ¡Showtime!

10 de julio: UN OASIS EN EL DESIERTO
El Gran Premio de Gran Bretaña estuvo marcado por el duelo en los despachos que terminó convirtiendo la cita de Silverstone en la única del año con el soplado de difusores al mínimo. Esta circunstancia, unida al inicio en mojado -que liberó la utilización de los dos compuestos de seco-, un error de Red Bull en boxes, el ritmo de Fernando Alonso y por qué no decirlo, el buen hacer de Ferrari en la evolución, hizo que el asturiano consiguiera lo que sería su única victoria del año.

26 de octubre: NUEVA JERSEY, ALLÁ VAMOS
Unida al gran estreno de la Fórmula 1 en India, el anuncio de la llegada de Nueva Jersey al calendario ha sido la mejor noticia del año para Bernie Ecclestone. La bochornosa situación vivida con la supresión del Gran Premio de Barein, los problemas en Austin y diversos asuntos personales hacen que este 2011 no haya sido el mejor año del mandamás británico.

26 de noviembre: ADIOS, NIGEL
Muchos récords habían caído en la consecución del segundo título para Sebastian Vettel, pero su velocidad en calificación le hizo batir uno de los grandes: el que mantenía Nigel Mansell con respecto a poles en una temporada aunque lo consiguió con una temporada más larga que la de 1992. Ambos conseguidos con monoplazadas motorizados por Renault y paridos de la mente de Adrian Newey.

29 de noviembre: RÄIKKÖNEN VUELVE A LA F1
Se habló de Williams, pero finalmente fue Renault -ahora Lotus- quien decidió volver a llamar a filas al carismático campeón de 2007. El finlandés, más que discreto en su incursión en los rallyes, eleva el peso en trofeos de la parrilla convirtiéndose en el sexto campeón en parrilla.

2 de diciembre: LA FOTA SE ROMPE
De aquellos polvos vinieron estos lodos, que diría el clásico. Anclados en un iluso método de control de la contención de gastos, los grandes comenzaron a mirar con recelo a la competencia… el KERS de Mercedes, los gastos de Red Bull, el desarrollo en la fábrica de coches de producción de McLaren y Ferrari. Todos ocultaban algo y eran conscientes de que el resto lo hacía, por lo que Red Bull y Ferrari decidieron dejar de jugar a la ecuanimidad.

14 de diciembre: TORO ROSSO CORTA A ALGUERSUARI
Injusto para muchos, comprensible para algunos y sorprendente para casi nadie, la limpieza que Toro Rosso realizó en su equipo a mediados del último mes de año dejó al segundo piloto español de la parrilla -puesto que metafóricamente ocupará Pedro de la Rosa en 2011- fuera del Gran Circo. A diferencia de parte de la prensa, el joven demostró entereza y serenidad con la compañía que le ha hecho crecer como piloto y como persona consciente de que hay vida más allá de Red Bull.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Iluminando la oscuridad

Puede que resulte aburrido comenzar a aprenderse la combinación del solemne himno austriaco con el alemán o volver a ver a tu equipo sucumbir ante el sublime rendimiento de la combinación Vettel-Red Bull, pero la única realidad es que la perfección del genio alemán al volante del RB7 es la única luz constante en una oscura Fórmula 1 en la que sus rivales son completamente incapaz de reinventarse para salir adelante y siquiera convertirse en oposición del poder reinante.

Con Ferrari cada vez evidenciando un síntoma distinto de una enfermedad endémica contraída por Stefano Domenicali y no diagnosticada a tiempo por el galeno Montezemolo, estamos ante un campeonato en el que el equipo que cuenta con el piloto de mayor talento de la parrilla es incapaz de contener una locura que hace tiempo dejó de ser transitoria y en el que el único hombre con la misma arma que el próximo bicampeón da muestras de haber contraído la peor afección posible para un piloto: acomodarse en un asiento y comenzar a llamar a la oficina en la que tipos como Rubens Barrichello o Jarno Trulli campan a sus anchas.

Hay que reconocer que la mayoría de los nombrados han tenido su momento de gloria frente al absolutismo de Vettel, pero a la hora de la verdad, nadie se ha mostrado como un rival serio de manera constante para el alemán, que se encuentra secundado en la tabla por un piloto como Jenson Button, cuyo rendimiento jamás pasará de la tercera página en los libros de historia de la Fórmula 1. Pero al inglés le basta con alejarse de guerras de guerrillas, declaraciones grandilocuentes o empresas de marketing para cumplir en pista. Y es que, después de todo, lo único necesario para hacerlo bien en este negocio es bajarse la visera y centrarse en lo deportivo.

Si no pregunten a Vettel, un niño a punto de convertirse en doble campeón del mundo sin haber tenido nunca representante. Alguien que bromea con la prensa a pocos minutos de salir desde la pole, se ríe con cada episodio de Top Gear y escucha a los Beatles. Un tipo como usted y como yo, vamos. Alguien que, mientras el resto se ahogan en un vaso de agua, seguirá ganando carreras como quien va al cine el domingo por la tarde.

lunes, 11 de julio de 2011

¿En qué piensas, viejo amigo?

El enigma del año. ¿Qué pasa con Mark Webber? A pesar de haber sufrido para adaptarse a los neumáticos Pirelli y ser aplastado por el bestial talento de un compañero de equipo en racha, cabe pensar que Mark debería ser capaz de secundar las victorias de Vettel con relativa facilidad. Alguien dirá que el australiano es segundo en el Mundial, pero hay que recordar que posee el dudoso honor de ser el único piloto de la parrilla que nunca ha superado a su compañero de equipo en meta.

Pero dicha racha pudo romperse en Silverstone donde Red Bull ordenó a Webber "mantener distancias" con Vettel cuando el aussie estaba dispuesto a superar a su jefe de filas. ¿Qué hizo el piloto? Ignorar las órdenes del muro sin éxito, y después de la carrera, comentarlo ante la prensa. Una reacción que dista mucho de la ideal si tienes intención de renovar un contrato que termina a final de temporada y de paso, echa por tierra todas las teorías conspiranoicas sobre la diferencia de material en el equipo dejando claro que si Webber sospechara de algo así, no tardaría ni un segundo en soltarlo.

Después de esto, los meses que le quedan a Mark en Red Bull van a ser muy duros y no sólo en lo deportivo, donde está a años luz de su compañero de equipo. Vettel le saca tres puestos de media en parrilla, no dilapida puestos en cada salida y apenas ha cometido un par de errores en toda la temporada. El alemán ha sabido adaptarse al estilo de conducción que exigen los escapes sopladores -una de las claves por las que sufrió en Silverstone-, y a sus 24 años, son muy pocos los pilotos que podrían hacerle sombra en igualdad de condiciones. A día de hoy, lejos de su imponente rendimiento en 2010 y con los datos encima de la mesa, Webber no es uno de ellos.

¿Y ahora, qué? El futuro del australiano parece claro. Con la renovación cada vez más lejana, el único asiento apetecible es el de compañero de Fernando Alonso en Ferrari. Para ello, los italianos tendrían que deshacerse de Felipe Massa, que cuenta con un año más de contrato y está en la misma posición que Webber antes de Silverstone. En Maranello, Mark tendría las mismas opciones de batir a Alonso que actualmente tiene de hacerlo con Vettel. Y dudo que se haya parado a pensar fríamente si estar en Ferrari es deportivamente, a día de hoy y con 35 años, mejor opción que quedarse en Red Bull, equipo en el que ha ganado carreras con solvencia en los últimos años.

Lo único claro que tiene Mark en su cabeza es que su oportunidad pasó en la pasada temporada y no supo aprovecharla. Otros pilotos carentes de la magia de los grandes como Damon Hill, que no titubea afirmando que jamás fue tan constante como Schumacher o que nunca hubiera sido campeón con Senna al lado, sí supieron hacerlo. En esa terna también está Jenson Button.

El de McLaren es consciente de que nunca será tan rápido como Lewis Hamilton, pero lo suple con inteligencia y astucia para leer las carreras convirtiéndose en el preferido de un equipo hecho al gusto de su popular compañero de box, que tras una década luciendo su logo, comienza a perder el cariño de los que le vieron crecer. Afortunadamente para Vettel, ni él es Hamilton ni Webber tiene previsto vestirse de Button.

miércoles, 1 de junio de 2011

Mónaco: sobre Vettel y los imponderables


Resulta apetecible soñar con que Lewis Hamilton o Fernando Alonso sean capaces de dar la vuelta a la tortilla y lograr entrar en una lucha por un campeonato que, a día de hoy y tras sólo seis carreras, no parece exister. Argumentos tenemos para pensarlo, pero Sebastian Vettel cada domingo se empeña en quitarnos razones. El alemán, pese a que se eche la culpa a las características del circuito o a la dirección de carrera de sus victorias, ha completado dos carreras soberbias en Montmeló y Mónaco. En dos semanas consecutivas y en ambas aguantando a monoplazas superiores -en la última fase de la carrera- con un oficio que hasta ahora parecía reservado a otros pilotos con más años de experiencia.

Atrás parece haber quedado ese Vettel impulsivo en busca de mejorar sus récords o superar a rivales en la primera opción que le surgía que vimos en la pasada temporada. El alemán, lejos de la amenaza de un Webber desdibujado, está sacando su mejor versión depurando esos fallos de juventud. Decía Antoine de Saint-Exupery, quien curiosamente ejercía de piloto... de aviación, que 'la perfección no se logra cuando no hay nada que mejorar sino cuando ya no hay nada que conseguir'. Con un título en el bolsillo y un contrato a largo plazo con el mejor equipo de la Fórmula 1, ése es el caso de Sebastian Vettel, que está bordeando el sobresaliente cada vez que se sube a un monoplaza.

Teniendo en cuenta esa serenidad, creo que Vettel no sobrepasará el límite en las próximas carreras ni lo hubiera hecho si Alonso o Button hubieran subido el listón en un hipotético final de carrera sin cambio de neumáticos. Con terminar detrás de Hamilton en el resto de carreras le bastará para hacerse con el campeonato, así que sería muy inteligente por su parte no entrar en peleas consciente de que habrá circuitos en los que sus rivales ni siquiera podrán distinguir qué pone en el alerón trasero de su Red Bull. Sin embargo, eso es muy distinto a afirmar con cierta rotundidad que Fernando o Jenson le habrían pasado en las calles de Montecarlo. Eso significaría entrar en el terreno de los imponderables, lugar en el que nadie, aunque se empeñe, sabe a ciencia cierta lo que hubiera ocurrido.

viernes, 27 de mayo de 2011

Diez razones para creer


¿Vettel ya es campeón? Para muchos, la temporada ya puede darse por sentenciada. Sin embargo, existen bastantes razones para pensar que el alemán va a sufrir para hacerse con la victoria final.

Tres cuartos de Mundial: Con los finales de temporada vividos en los últimos años en los que pilotos que parecían deshauciados han terminado levantando la corona, sigue siendo muy pronto para cantar victoria cuando tan sólo se han disputado cinco de 19 (que podrían ser 20) carreras del campeonato.

Difusores: la amenaza de la FIA sobre el mapa motor que impulsa a los monoplazas energéticos podría convertirse en realidad en pocas semanas y terminar con el dominio de Red Bull en las sesiones de calificación. Los grandes equipos tendrán que trabajar para ajustarse a la nueva normativa, pero no cabe duda de que los austriacos serán los más perjudicados.

Pirelli: el caos en que los nuevos neumáticos han sumido las estrategias de carrera es un arma de doble filo. Una mala decisión, como demostraron Hamilton en Malasia o Alonso en China, te puede hacer perder muchos puntos en una carrera. Red Bull, como sus rivales, no está ajeno a estos problemas.

Mónaco y Canadá: suena raro decir que Mónaco no se ajusta a un equipo que hizo doblete en la pasada temporada, pero lo cierto es que Ferrari fue fuerte en 2010 y lo volverá a ser este año, por no hablar de equipos como Renault, que podrían meterse en la lucha. Mientras, Canadá fue la peor carrera de los de Milton Keynes en la temporada pasada y a Vettel le tocará volver a sufrir en un circuito muy complicado.

McLaren: el equipo inglés se ha convertido en el gran rival y continuan progresando para igualarse con Red Bull. No hay duda de que si hay algún piloto con el que nadie quería jugarse las victorias es Lewis Hamilton. En Barcelona le resultó imposible pelear con Vettel, pero ha demostrado que no titubeerá en próximas carreras.

El enigma Vettel: es campeón del mundo y su soberbio inicio de temporada sólo es comparable al final de campaña que le dio el título. Sin embargo, está por ver cómo maneja la presión de ser el máximo candidato al título. Hay inumerables casos de grandes 'outsiders' que se han estrellado cuando la presión era máxima.

El futuro de Webber: el australiano, a pesar de haber ido apurado con las Pirelli, demostró en el pasado que puede igualar el ritmo de Vettel con solvencia. Con su futuro en entredicho, no tiene nada que perder. Quizá no pueda hacerse con el título, pero resultará otro rival incómodo para el alemán si el campeonato se iguala.

Fiabilidad: repasando las estadísticas, Vettel está en mitad del pelotón en cuanto a kilómetros acumulados durante la temporada. Ha sufrido problemas de todo tipo... en entrenamientos. La ley de la probabilidad dice que en cualquier momento podría sufrirlos en carrera.

KERS: Red Bull sigue sin conseguir hacerlo funcionar como esperan. Parafraseando a muchos miembros del paddock, el KERS no te hará ganar el campeonato, pero te podría hacer perder duelos decisivos en carrera.

Sistema de puntuación engañoso: la escasa diferencia entre primero y segundo -que trasladada al sistema clásico de diez puntos por victoria sería de sólo 16 puntos-, hace que un abandono de Vettel en las próximas carreras pueda dejar a su principal rival a tiro de una carrera del alemán con mucho mundial por delante.

lunes, 13 de diciembre de 2010

El año de la década: 2010



2010 ha sido el año de la década. Seis pilotos han liderado el campeonato y cuatro de ellos alargaron su pelea hasta el último Gran Premio del año. Cada uno con sus muchas virtudes y los defectos justos para demostrar que detrás de esos cascos se ocultan personas tan mortales como tú o como yo. Un joven enamorado de los Beatles, que disfruta como un enano viendo los viejos sketches de Monty Python y desborda carisma y talento por allá por donde va se llevó la gloria, pero bien podrían haber sido el antiguo rey español, el esforzado australiano o el prodigio británico quienes consiguieran la corona. Hubiera sido justo en cualquier caso.

La temporada que acaba de finalizar ha sido una bendición para la Fórmula Uno. La tensión desde los primeros compases del campeonato ha tenido a los aficionados pegados al televisor y desde la victoria de Alonso en Bahrein hasta el triunfo de Vettel en Abu Dabi, la lucha por el título ha tenido más altibajos que la Fórmula Rossa del Ferrari World. Red Bull quiso dar más emoción al campeonato de la que quiso tenerla, McLaren no supo dar el último paso para asaltar a los líderes y Ferrari apenas pudo aguantar el ritmo a pesar de contar con un imparable Alonso a final de temporada.
"Se lo pronostico: Vettel será el próximo campeón del mundo"
Bernie Ecclestone, en diciembre de 2009.

La lucha cerrada entre los dos pilotos más laureados de la década en 2006 también permanecerá en la historia. Tan distintos y tan iguales en rendimiento, Fernando y Michael nos ofrecieron un campeonato de aúpa. El asturiano comenzó a defender su título con seis victorias y tres segundos puestos en las nueve primeras carreras. La presión del siete veces campeón hizo que Alonso sólo pudiera ganar en Japón en la segunda parte del año, logrando una distancia suficiente para hacerse el campeonato en la última carrera en Brasil.

El cambio de papeles en Imola donde Schumacher devolvió a Alonso la jugada sufrida en 2005, el aparcamiento del alemán en la Rascasse, el aumento de rendimiento de los Bridgestone con calor, la doble sanción en Hungría que terminó en la épica carrera con Alonso eliminado por la dichosa tuerca y Schumacher, incapaz de contener a un desatado De la Rosa, la lucha en la curva 8 de Estambul, la última victoria de Michael en Monza antes de anunciar su retirada, el desastre de Renault en China, la rotura de motor del alemán en Suzuka y la victoria final de Alonso con el Kaiser remontando en Brasil son las imágenes de un año inolvidable.

Precisamente, la tiranía de Schumacher en 2002 firmando un campeonato completo en las dos primeras posiciones en cada carrera -con excepción de Malasia donde terminó... ¡tercero!- cierra el podio de las mejores temporadas de la década. La pelea entre Lewis Hamilton y Felipe Massa en 2008 y la apasionante temporada 2003 en la que hasta ocho pilotos lograron la victoria también merecen una mención.

lunes, 6 de diciembre de 2010

El outsider de la década: Sebastian Vettel gana con Toro Rosso en Italia 2008


El año 2008 no había empezado bien para el joven Sebastian Vettel y Toro Rosso, pero su destacable sexto puesto en el estreno del Valencia Street Circuit y el quinto en la extraordinaria carrera de Spa hacía que la competencia comenzara a ver al equipo de Faenza como un posible juez del título que se jugaban Lewis Hamilton y Felipe Massa. Pero nadie esperaba lo que pasó en Monza cuando Vettel fue el más listo (y el más rápido) en una calificación pasada por agua en la que Bourdais, cuarto, se encargó de confirmar el potencial de Toro Rosso en casa.

En carrera, cualquier cosa podría salirle mal a Seb. Se le podría haber calado el coche (como le pasó al cuatro veces campeón de la Champ). Podría haber trompeado como Webber. Podría haberse tocado como Coulthard, pero, como otras tantas veces, ese endiablado alemán lo hizo perfecto desde que se apagó el semáforo convirtiéndose en el ganador más joven de la historia con tan sólo 21 años arrebatando el récord a un tal Fernando Alonso. Aunque muchos seguían sin dar crédito a lo ocurrido, había ganado Toro Rosso. ¡Había ganado Minardi! ¡En Monza!
"A veces me preguntaba si era posible que estuviera primero. Esto es mucho más grande de lo que cualquiera pudiera imaginar."
Sebastian Vettel.

Seis años antes, a Minardi le quedaba mucho para ser Toro Rosso y apenas agonizaba en el fondo de la parrilla tras haber sido vendido a Paul Stoddart, un empresario australiano con más talento para dar titulares a la prensa que capacidad de sacar un equipo de Fórmula Uno adelante. Sin embargo, la primera carrera de ese 2002 será eternamente por la actuación de un debutante llamado Mark Webber terminó en quinta posición.

Cierto es que ocho coches quedaron eliminados en la primera vuelta en Melbourne tras el incidente entre Ralf Schumacher y Rubens Barrichello, pero Webber supo ser inteligente y evitar los problemas en unas circunstancias en las que pilotos expertos terminaron fuera de pista. Lo hizo para alegría de muchos aficionados en el circuito y millones de personas en el mundo. Pocas veces se ve a un piloto subir al podio sin quedar entre los tres primeros, pero en esta ocasión el reconocimiento estaba más que merecido.

En el recuerdo queda también la genial victoria de Giancarlo Fisichella con Jordan en Brasil 2003 en un Gran Premio con los finales más sorprendentes de la historia en el que nadie ocupó el lugar correcto en el podio. Fisichella compareció como segundo tras Räikkönen mientras que Alonso, tercero, no subió al cajón al haberse estrellado en el accidente que paró la carrera. Quince días después, el italiano recibió su trofeo al revelarse que la clasificación que valía era la de una vuelta anterior.

Giancarlo también es protagonista del momento 'outsider' más reciente de los elegidos con su pole position con Force India en el penúltimo Gran Premio de Bélgica. Sólo el KERS del Ferrari de Räikkönen le impidió convertir esa victoria en algo más... que un contrato con la Scuderia. Para terminar, hay que recordar a Markus Winkelhock. ¿No lo conocen? Es el único piloto que ha liderado todos los Grandes Premios que ha disputado. En concreto, uno: el GP de Europa 2007. Aunque no terminó aquella carrera, el alemán es uno de esos personajes que siempre serán recordados por los aficionados. Ahora mismo corre con Audi en el DTM.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El 2010 de Sebastian Vettel


La llegada del campeón del mundo a McLaren, el aterrizaje de Fernando Alonso a Ferrari y la vuelta de Michael Schumacher hicieron que pocos estuvieran pendientes de Red Bull ySebastian Vettel en pretemporada.

Su 2009 fue impresionante y las bases maestras del coche que permitió al alemán comvertirse en subcampeón del mundo tras Jenson Button han sido las que han permitido a Vettel convertirse en campeón del mundo en este apasionante 2010.


lunes, 25 de octubre de 2010

27 vueltas y un sueño que se esfuma


Sebastian Vettel fue virtual líder del campeonato durante exactamente la mitad del Gran Premio de Corea, el tiempo que trascurrió desde los dos grandes giros de guión de la carrera: el error de Mark Webber que terminó con las ilusiones del australiano estrelladas en las barreras y la rotura de su octavo motor Renault de la temporada.

Durante esos minutos, el sueño de hacerse con el título parecía tan cerca como había estado en otras ocasiones que terminaron de la misma manera. Con problemas mecánicos (Bahrein o Australia,..) o fallos de pilotaje (Turquía o Bélgica). Tal es así que Vettel es el único de los seis primeros que nunca ha liderado el Mundial en la presente temporada.


domingo, 18 de julio de 2010

Evaluación media: Los pilotos, uno a uno


Con el Gran Premio de Gran Bretaña se cruzó el ecuador del campeonato, un buen momento para echar la vista atrás y analizar la labor de los contendientes en las diez primeras citas del campeonato 2010. Tras repasar la actuación de los equipos, en este informe hablaremos de los 25 pilotos que han disputado estos diez Grandes Premios.

Antes de comenzar, hay que recordar que las calificaciones medias están obtenidas de un promedio de las notas de los "uno a uno" que se publican en F1 al Día después de cada Gran Premio. Volvemos a agradecer la labor realizada por AmigoFlavio en estos imprescindibles informes y aprovechamos para celebrar la buena acogida que tuvo el informe de los equipos.

lunes, 31 de mayo de 2010

El único rival de Red Bull es él mismo


Van siete carreras del campeonato y la impresión general es que Red Bull debe ganar el campeonato. Su ritmo en calificación no tiene parangón y sus rivales no son capaces de mantenerse a su nivel en diferentes trazados: en circuitos revirados, el rival es Ferrari y donde predominen las curvas rápidas, la lucha estará con McLaren.

La única forma de que Red Bull pierda el Mundial se deberá a circunstancias anómalas y lo ocurrido en Turquía, el ridículo y bochornoso incidente entre sus dos pilotos cuando lideraban la carrera, puede ser el inicio de la historia de "como Red Bull perdió el Mundial que tenía ganado".

miércoles, 14 de abril de 2010

Red Bull ya no es uno más


Si algo ha quedado claro en la polémica que ha sacudido la Fórmula Uno en las últimas semanas es que el respeto que Red Bull impone entre los equipos grandes es enorme y que su continuada presencia en los puestos de privilegio incomoda a McLaren y Ferrari.

La eterna bicefalia entre Woking y Maranello se resquebraja, como demuestran los comentarios del equipo McLaren sobre la legalidad del RB6. Al contrario de lo que hizo Ross Brawn solicitando una aclaración sobre el sistema, Whitmarsh se limitó a filtrar el asunto entre la sumisa prensa británica tratando de manchar la imagen de sus rivales de Milton Keynes.


jueves, 26 de noviembre de 2009

Análisis 09: La lucha por el título

Aquí tenemos la última parte del Análisis de pilotos de la actual temporada: los candidatos al título. La gráfica, que deberían ampliar haciendo click en la misma, es sin duda la más irregular de las cinco presentadas y refleja los puntos de los pilotos que han perseguido ese plateado sueño que persigue cualquier piloto. ¿Fichar por McLaren? No, Jenson... ganar el título.

Quizá entre los especialistas del mundillo, Jenson Button no sea el hombre de la temporada en favor de su jefe de equipo, sin embargo, 2009 será para siempre 'el año de Button'. En apenas unos meses, el de Somerset dejó de ser uno de tantos pilotos de talento que jamás han tenido su oportunidad a convertirse en un más que digno campeón del mundo.

Al juzgar el año de Jenson, no debemos olvidar su inicio de temporada. Dominador de todo lo que se disputó hasta Turquía, Button pareció el hijo del mismísimo Michael Schumacher. Por supuesto que el BGP001 era un monoplaza dominante, pero no hay que olvidar que su compañero de equipo se quedó con la mitad de puntos.

Pero llegó el momento en el que Brawn GP dejó de dominar los Grandes Premios y la presión comenzó a golpear mentalmente a Button, que tuvo que esperar a la carrera de Monza para volver a subir al podio. Viendo la nula competitividad de sus rivales, pronto se comprendió que cada carrera menos era una victoria para Jenson. En una de sus mejores actuaciones del año en Brasil, Button supo sellar el título.

Su principal rival por el título, pese a parecer el cuarto en discordia en algunos momentos, ha sido Sebastian Vettel. Sin embargo, los cinco fiascos del chico nuevo de Red Bull señalan lo inconsistente de la primera tentativa por el título del joven alemán.


Clasificando en las dos primeras filas en las once primeras carreras -salvo en Malasia, donde heredó una sanción de la cita inaugural-, Vettel solo logró la victoria bajo el diluvio chino y en Silverstone, ambas con las condiciones muy favorables. En cuanto se vio apurado, oliendo el olor del triunfo, Seb cometió errores. Pasó en Australia y en Mónaco.

Pero no todo ha sido culpa del impulsivo Sebastian. La falta de fiabilidad de su monoplaza y la lucha interna en Red Bull, hicieron mella en Vettel, que en cuanto asumió su situación y comprendió que no tenía nada que perder, sacó lo mejor de sí mismo: sus victorias en Suzuka y Abu Dhabi, circuitos que apenas había visto en la televisión, fueron de lo mejor que vimos este año.

Candidato al título y Mark Webber en la misma frase aún debe hacer rechinar los oídos de más de uno, pero lo cierto es que el australiano, apenas unos meses después del espeluznante accidente sufrido en su tierra natal, se encontró en una carrera que no parecía suya, pero en la que había puesto mucho: la de Red Bull por el título.

Su sólida tentativa con seis podios en ocho carreras tuvo su punto álgido en una soberbia victoria en Alemania, en la que Webber pareció quitarse de un plumazo sus fantasmas. Llegó el momento de conceder entrevistas y salir en portadas de revistas que apenas le habían puesto una foto en el pasado, y si lo hicieron fue por lo bonito que era aquel Jaguar.

Pero se rompió. Ese interrogante que siempre estará sobre la espigada figura de Mark Webber llegó tras la carrera de Hungría en la que el aussie fue el único 'aspirante' que subió al podio. Cinco carreras sin puntos. Obviamente las circunstancias no ayudaron y tampoco fue la mejor época para el otro Red Bull, pero después de todo es algo inaceptable para alguien que quiere lograr un título.

Tal y como pareció pasarle a su joven compañero, la pérdida de toda opción al campeonato volvió a traernos al mejor Webber. Victoria incontestable en Brasil y el triunfo en la pelea de última hora frente a Jenson en Abu Dhabi dejaron buen sabor de boca. ¿Era 2009 la única opción de Webber para luchar por el título? El año que viene el punto de partida será mejor...

Puede ser que Rubens Barrichello haya sido dos veces subcampeón mundial de Fórmula Uno, sin embargo, no nos equivocamos si decimos que jamás había estado tan cerca de la cabeza como en esta temporada en la que, datos en mano, ha batido con solvencia a Jenson Button en la segunda mitad de año.


Barrichello comenzó de forma gris el campeonato, sufriendo un 6-1 en calificación hasta que el Mundial llegó a Silverstone. Para entonces, Rubens estaba ya a 26 puntos de su compañero de equipo en el campeonato. Desde la cita británica, el brasileño le asestó un parcial final de 9-1 en clasificacíon al flamante campeón del mundo.

La conclusión es que el bueno de Rubens aprendió a exprimir el genial BGP001 demasiado tarde: justo cuando el coche ya no estaba para obtener victorias. Así que pese a obtener dos trabajadas victorias, Rubens terminó el campeonato tercero después de que el 'gafe Interlagos' volviera a golpearle en casa.