viernes, 15 de julio de 2011

El año en que Ferrari empezó a cuidar su cantera

La noticia de que Sergio Perez y Jules Bianchi, ambos pilotos de la Ferrari Driving Academy (FDA por sus siglas en inglés) se subirán a los mandos del Ferrari F60, el modelo de la Scuderia para 2009, en el próximo mes de septiembre es sólo la confirmación de que el equipo italiano está dispuesto a dar todo lo necesario para que sus jóvenes promesas adquieran lo antes posible el rodaje suficiente para poder convertirse en pilotos capaces de dar el salto al equipo principal.

Con Felipe Massa con contrato hasta 2012, esta prueba no significa que Ferrari esté pensando en sustituir al brasileño en la próxima temporada. Subir al 'Checo' frente a Alonso tan pronto sería una losa enorme para un piloto con mucho talento que está completando su desarrollo con suficiencia en Sauber. Un peldaño por debajo de Sergio está Bianchi, que el pasado fin de semana ganó su primera carrera en la presente temporada de GP2. Y por detrás aparecen otros nombres como Nicolas Costa, Brandon Masiano y compañía demostrando que la apuesta de Ferrari va más allá de un par de pilotos en concreto.

Sin duda, el accidente de Massa en Hungría del pasado año hizo que el equipo mejorara su apuesta por los jóvenes, hasta ese momento prácticamente inexistente. A día de hoy, ante un infortunio semejante, Pérez sería un candidato perfecto para sustituir al piloto lesionado. Ese cambio no tendría ni punto de comparación con el bochorno que supuso rescatar al jubilado Luca Badoer para después firmar a golpe de talonario a alguien como Giancarlo Fisichella. Tampoco hay que olvidar que el retorno de la academia también supone una gran noticia para el automovilismo italiano de base, que tan sólo cuenta con el cadudado Trulli y el intermitente Liuzzi en la élite, lo que alegrará a los acérrimos aficionados locales del equipo.

Sin embargo, la apuesta 'rossa' sigue palideciendo ante la estructura Red Bull: los mejores pilotos jóvenes del mundo elegidos por Helmut Marko ante una escalera asequible económicamente y que les aporta muchas horas de rodaje. El paso por la F3 británica y las World Series supone una alternativa barata ante el dispendio desmesurado de la GP2 y la posibilidad de tener dos equipos de Fórmula 1 con asientos disponibles (e incluso tres si contamos a Hispania) hace que las promesas de Red Bull se puedan foguearse más que las del resto de equipos, tanto en sesiones libres de Gran Premio como en las jornadas de jóvenes que se celebran a final de año en Abu Dabi.

Sin duda, ese último paso es el más duro para cualquier piloto, incluyendo los chicos del Junior Team de Red Bull, ya que se enfrentan al mayor salto tecnológico y mediático de sus carreras y tienen menos tiempo para adaptarse al monoplaza que en otras categorías. Visto así, parecería lógico que Red Bull siguiese la estela de Ferrari rodando a los Ricciardo, Vergne y compañía con su monoplaza de hace dos temporadas en jornadas privadas de entrenamientos. Con el Red Bull Ring en su mano y un par de RB5 en pista, el programa de los austriacos se convertiría en una fábrica de pilotos totalmente infalible.

2 comentarios:

J. Arce dijo...

El tema de la cantera en la F1 todavía no está muy claro, aunque talentos como los de Hamilton o Vettel hacen pensar que sí da resultado. El caso es que ha habido muchos ejemplos de pilotos que en las categorías eran buenísimos y al llegar a la F1 se han deshinchado: Magnussen, Fretzen, Bourdais, Justin Wilson... Eso sin olvidar que gente como Massa o Barrichello también prometían mucho y se han quedado a medio camino.

Iván Illán dijo...

Se me había pasado este comentario. Está claro que hay dos filosofías: comprar el talento cuando ya está hecho o generarlo. Un piloto que sale sin apoyo -al estilo clásico- generalmente suele estar más cubierto, pero a día de hoy es casi imposible llegar si no vas con un apoyo en forma de patrocinio o no formas parte de una cantera. La pela es la pela.