
El ataque frontal de la FIA contra sus agresivos mapas de motor no es más que una piedra en el camino de Red Bull para animar el mundial. La supremacía del RB7 no se basa solamente en un factor y aunque su rendimiento sufra con la nueva normativa, Vettel seguirá ganando carreras y es más que probable que se haga con el campeonato con relativa facilidad. Sin embargo, la Federación ya ha colocado una sombra de sospecha sobre el monoplaza de Milton Keynes y la palabra 'ilegal' volverá a estar en la boca de gacetilleros que hace tiempo que deberían ser conscientes de dicha palabra apenas se ajusta a cómo funciona la actual Fórmula 1 en la que la reducción de costes cada vez deja menos margen para marcar diferencias con conceptos clásicos.
Volviendo a lo comentado anteriormente, la única fábrica que en estas tres últimas décadas fue capaz de desafiar a la santísima trinidad de la competición fue la de Enstone. Renault, heredera del proyecto de Benetton -demonizado en estos días en los cines del mundo por el documental 'Senna'- también tuvo que sobreponerse a los intereses de la FIA con la sorprendente prohibición del Mass Dumper en la fase final del campeonato 2006. Dicho elemento, a día de hoy, sigue sirviendo de excusa para muchos que no quieren aceptar la realidad: que los ingenieros punteros vayan por delante de los legisladores es lo usual. Y, desgraciadamente para los intereses de los hombres de Maranello, ninguno de ellos lleva un uniforme rojo.
1 comentario:
Sólo espero que no se cargen el campeonato, este año está siendo increíble, divertidísimo, y cada carrera mejor que la anterior
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