
Tres finales seguidos en los puntos. Ocho puntos en cuatro carreras. Ese es el resultado obtenido por Mark Webber con su Red Bull en este 2008. Es posible que el monoplaza de Brackley no sea más rápido que el RB3 del año pasado, pero tiene algo de lo que han adolecido sus predecesores: la ansiada fiabilidad. Algo que parece tan sencillo como que 'el coche no se rompa' ha costado muchos quebraderos de cabeza a los chicos de Milton Keynes y ha costado al espigado australiano algunos resultados más que buenos.

Y en estas estamos. A pesar de más de cien ocasiones sin besar las mieles del éxito, el temperamento del 'aussie' es tan enorme que el sindrome de Chris Amon no daña su determinación para luchar por el éxito. Su inicio de año da buena fe de ello. Hacía tres años que no puntuaba en tres carreras seguidas. Imaginemos que Red Bull sigue creciendo como hasta ahora. Entonces, quizá algún dia su día de gloria llegue y tanto merecimiento recibirá la deseada recompensa para Mark. Comparandolo con el sueño de correr en F1 que un joven tenía en Nueva Gales del Sur cuando veía a sus idolos de madrugada, ganar no es más que otro sueño. No tan lejano como aquel...
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